Cómo evitar la aparición y reproducción de cucarachas

Cómo evitar la aparición y reproducción de cucarachas

Por fin llega el buen tiempo pero con él las primeras cucarachas y efectivamente, no hay nada más desagradable que llegar a la cocina y ver alguna rondando por ahí o peor, volando.

Si el problema es grave y estamos hablando de plaga de cucarachas, lo mejor es que contactes con un profesional o hables con tus vecinos y decidáis hacer una desinfección del edificio, lo que será una buena solución para todos.

Si el problema es leve, hablamos de avistamientos esporádicos, lo mejor es mantener una buena higiene y limpieza en el hogar.

De cualquier forma lo mejor es conocer bien a nuestro enemigo para saber cómo combatirlo.

Una de las cucarachas más habituales en nuestras ciudades y hogares es la comúnmente conocida como cucaracha americana. Estas cucarachas tienen preferencia por lugares cálidos, húmedos y oscuros, por lo que es normal verlas aparecer por la noche. Pueden llegar a medir 4cm, suelen vivir entre 14 y 20 meses y una hembra adulta puede llegar a tener 800 crías al año. Las hembras ponen ootecas o cápsulas que contienen huevos en zonas con abundante humedad y alimento para asegurar su perpetuación.

En primer lugar sellaremos todas aquellas rendijas u oberturas por las que puedan acceder a nuestra vivienda. Es ideal el uso de mosquiteras pero habrá que revisarlas bien para asegurarse de que cierran bien y de que no tienen ningún roto por donde puedan pasar.

En segundo lugar tendríamos que hacer una revisión y comprobar que no tenemos ningún habitante indeseado por nuestra casa. Como comentábamos, los lugares húmedos, oscuros, cálidos y con restos de comida suelen ser los paraísos de la cucarachas. Revisad cañerías, tuberías y desagües, que no haya ninguna fuga o se os haya derramado algún líquido. Por las noches intentad tapar los desagües para que les sea imposible acceder por ellos.

El cubo de la basura es otro de sus grades aliados ya que reúne las mejores condiciones posibles para las cucarachas y futuras cucarachas. Tenemos que intentar sacar la basura a diario y limpiar el contenedor con productos de limpieza de forma habitual.

Los alrededores de los electrodomésticos, sobre todo de lavadoras y lavavajillas donde el calor y la humedad son característicos, sin contar con que dejan recovecos entre el resto del mobiliario, también suelen ser el escondite perfecto para las cucarachas.

Y por último la higiene. Bien sabemos que con el calor la comida dura poco fuera de la nevera y los alimentos se descomponen mucho más rápido, así que aunque la pereza se apodere de nosotros lo mejor es fregar la vajilla nada más acabemos de comer y guardar las sobras de forma hermética o en la nevera. Además es conveniente limpiar los restos de grasa que se acumulan en los aparatos con los que cocinamos.

Con estas pequeñas directrices evitaremos la aparición de cucarachas en nuestros hogares. Sin embargo, si el problema persiste lo mejor será contactar con un profesional para evitar su aparición ya que además de desagradable no es higiénica ya que son un foco de infección.

Las palomas y el riesgo que suponen para la salud humana

palomas urbanas

Las palomas urbanas, como seres vivos que son, pueden padecer enfermedades infecciosas además de portar parásitos como piojos, pulgas o garrapatas. No obstante y aunque los casos de transmisión de enfermedades no son comunes ya que suponen haber tenido un contacto directo con el animal o con sus excrementos, es mejor evitarlas o por lo menos no alimentarlas para así controlar su población, en conjunto con las medidas aportadas por los ayuntamientos de nuestras ciudades.

Otro problema derivado de la población de palomas son sus heces y el deterioro que pueden provocar ya que son corrosivas. Esto es debido a que las heces de las aves contienen ácido fosfórico que no sólo maltrata edificios sino que también puede dañar estructuras metálicas, como la carrocería de un coche, sobre todo si se combina con las altas temperaturas que alcanzamos en las estaciones más calurosas.

Pese a que el riesgo de contraer una enfermedad transmitida por las palomas es muy bajo, también es cierto que existen grupos de mayor riesgo como niños, ancianos y personas con el sistema inmunológico más debilitado ya que sus defensas estarán muy bajas. Como siempre, en este y en cualquier otro caso relacionado con la salud, lo más recomendable será mantener una buena limpieza y evitar el contacto directo con las palomas y sus excrementos, y así prevenir que hongos, bacterias, virus o parásitos puedan alcanzarnos.

Acciones a eludir serían por ejemplo, que los niños se acerquen a jugar con las palomas o que les den de comer ya que de este modo sólo las atraemos. Además las plumas pueden contener ácaros y el propio animal puede tener piojos o garrapatas. Ya que no podemos tomar precauciones en su desparasitación, como lo hacemos con nuestros animales de compañía, lo mejor es mantener la distancia.

Por otro lado, si queremos limpiar una superficie de excrementos de paloma lo mejor es hacerlo con abundante agua y tomando las medidas higiénicas necesarias como ponerse guantes o incluso mascarilla y es que cuando los excrementos de palomas se secan pueden diseminarse por el aire. Así que como más vale prevenir que curar, es recomendable usar mascarilla para evitar que el polvo que se levante pueda ser inhalado accidentalmente. También es importante lavarse las manos para así desinfectarlas una vez hayamos terminado de limpiar los excrementos de paloma.

De hecho las enfermedades que pueden llegar a transmitir las palomas son habitualmente respiratorias siendo las más comunes la alveolitis alérgica, la tuberculosis aviar o la neumonía atípica, a raíz de la inhalación del polvo fecal o por hipersensibilidad a las plumas. Dentro de lo serían las enfermedades digestivas la más común sería la famosa salmonelosis, fruto de la ingestión de alimentos que puedan estar contaminados.

Hoy en día podemos ver que para mantener alejadas a las poblaciones de palomas se usan púas, mallas y alambres. También existen productos repelentes así como sonidos que pueden ahuyentarlas. De todas formas y como mencionábamos con anterioridad los métodos que tenemos más a nuestro alcance son la limpieza y evitar el contacto directo.